Por qué importa la Convención De principios al derecho internacional vinculante
Durante la última década, el gobierno de la IA ha consistido en instrumentos de
soft law: Principios OECD (2019), Recomendación UNESCO (2021), estrategias
nacionales y compromisos voluntarios corporativos. La Convención Marco del Consejo de
Europa es distinta. Es un tratado vinculante: los Estados que la firmen
y ratifiquen aceptan obligaciones de derecho internacional sobre el uso de IA por
autoridades públicas y — cuando así lo decidan — por actores privados.
El Consejo de Europa negoció la Convención durante tres años, con participación de sus
46 Estados miembros y Estados observadores, entre ellos Estados Unidos, Canadá,
Japón, Israel, Australia, Argentina, Costa Rica, México, Perú y Uruguay. La
Convención está abierta a Estados ajenos al Consejo de Europa, lo que la convierte en
candidata a primer marco global sobre IA vinculante bajo derecho
internacional.
Los tres pilares de la Convención — derechos humanos, democracia y estado de
derecho — anclan cada requisito operativo. Las Partes se comprometen a aplicar
medidas que protejan esos valores a lo largo del ciclo de vida de la IA: diseño,
desarrollo, despliegue y retirada.
Para profesionales, la Convención importa de dos formas concretas. Primero, fija una
línea base difícil de ignorar: a medida que más Estados ratifican, los
principios se incorporan al derecho nacional y a las reglas de contratación pública.
Segundo, complementa al Reglamento UE de IA: la Convención aporta el
encuadre de derechos humanos, el Reglamento aporta el detalle operativo. Juntos
conforman el modelo europeo de regulación de IA, cada vez más citado como referencia
fuera de la UE.